Sobre el dolor
colocamos nuestras penas,
y es que en la oscura noche
no hay lugar para sonrisas
Vas marchando y a la vez te quedas,
el escenario pasa a través de los ojos,
la verdad es q estamos en el mismo lugar
Iluminado por la suave luz de la luna
distingo nada mas que oscuridad
Es que el destino elige al azar por mi
tentado a su suerte mi vida no varia
Es ya una rutina levantarse y sentir el vació,
se esta volviendo parte de mi
El propio ritual de sofocar la tristeza
y mostrar una amarga sonrisa
No hay roca con la que no haya tropezado,
sin caer y volver a levantarme
herido aun volví a continuar.
Deteriorando mis sentimientos
las delicadeces quedan aparte,
cuando se vuelve una costumbre
saturar las heridas.

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